Las 5 entradas más populares de la semana

lunes, 17 de noviembre de 2014

Crítica de "La Celia", de Santiago Castelo, Emilio Sagi y Jordi López

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de La Celia

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2014 (Maipo Kabaret)

Nivel: /8
(Falta 1 obra para completar el grupo de 3)


¿De qué se trata?: Memoria sentimental de Celia Gámez (1905-1992), una actriz, cantante y bailarina argentina que reinó en España.

El punto fuerte de la obra: Ivanna Rossi.

Y al llegar te diré: ‘Mírame’
Y al mirar me dirás: ‘Quiéreme’
(…)
Para hacerme feliz mírame
Para hacerme soñar mírame
Si me quieres matar, mírame

Sí, Celia Gámez fue una artista argentina radicada en España que se caracterizó por acaparar miradas. A lo largo del espectáculo, nos enteraremos de cómo imponía modas, suscitaba rumores sobre su vida amorosa y llenaba teatros durante décadas. Sin embargo, en el creativo programa de mano se nos aclara que estamos frente a una “memoria sentimental”, y la denominación es acertadísima. Esto se debe a que ver La Celia es mucho más que observar el discurrir de una vida: es hacer un viaje en el tiempo y encontrarse cara a cara con una estrella y rememorar un estilo artístico al que estamos poco acostumbrados a disfrutar en vivo en nuestro país. De hecho, como bien se dice en la obra, en la Argentina Celia no era tan conocida como en España. Los argentinos estamos mucho más familiarizados, por ejemplo, con Sara Montiel, otra indiscutida reina de la canción española (y que, al igual que Gámez, interpretó el “Pasacalle de los nardos”).

Sin lugar a dudas, no podríamos retroceder en el tiempo ni conmovernos con las canciones de Celia sin la presencia de la talentosísima Ivanna Rossi. Cuesta imaginar a una actriz que hubiera podido superarla en este rol. No se propuso imitar a Gámez (de hecho, Rossi canta mejor que ella), pero captó su esencia, guiada por el director y dramaturgo español Emilio Sagi. El resultado es mágico: nunca dejamos de ver a una diva, aunque ella esté hablándonos en primera persona y contándonos sus triunfos y sus preocupaciones. Celia tenía cierto aire misterioso, y esta Celia-personaje no lo pierde aún cuando se muestra confidente. Estuve viendo varios videos de la verdadera Gámez en distintas etapas de su carrera y escuchando sus grabaciones, y si algo la caracterizaba era su gracia, que se manifestaba en su forma de llenar el escenario.
En realidad, fue ese carisma el que la catapultó a la fama, por encima de sus capacidades vocales. Cuando rondaba los ochenta años, seguía cantando en público, y se puede apreciar en filmaciones cómo, a pesar de que su voz ya no era tan dúctil, conseguía cautivar con su forma de interpretar.
Esto no se le escapa a la encantadora composición de Rossi, que además trabaja con dos grandes “mezclas” que habitaban en Gámez. La primera es la mencionada ambigüedad sexual, que en lo artístico se manifestaba en los números que Celia interpretaba vestida de hombre, como el “Chotis del Pichi” de su exitosa revista musical “Las Leandras”. La segunda, la unión del arrabal porteño con la cultura española. Una de las formas en las que Rossi da cuenta de esto es a través de un acento español forzado para ciertas canciones, tal como el de Gámez. Más allá de esto, cabe destacar la emisión metálica con la que también intenta emular a la diva.

Otro punto a favor de La Celia y del viaje que propone es la prolijidad de su puesta (a cargo de Emilio Sagi) y de su refinada estética. Renata Schussheim diseñó un vestuario alucinante y llamativo, que le da a cada número una atmósfera especial. El espacio escénico que ideó Daniel Bianco permite que ingresen y salgan elementos y así dar una idea de paso del tiempo y aportar dinamismo (por ejemplo, sus paneles facilitan los cambios de ropa). La alegre coreografía de Sibila es el complemento perfecto para terminar de introducirnos en el arte de Gámez, quien controlaba detenidamente cada detalle de sus presentaciones, incluyendo al cuerpo de baile. Al igual que el vestuario, la coreografía hace algunos homenajes a interpretaciones reales de Celia y sus bailarinas. Esta alusión estética y coreográfica se puede apreciar en “Estudiantina portuguesa”, entre otros números.

Por suerte, Sibila contó con un ensamble perfecto: Jimena González, Virginia Kaufmann, Virginia Módica y Pilar Rodríguez Rey, quienes secundan a Rossi y encarnar a miembros de su compañía. Al margen de su gran simpatía para bailar, las actuaciones de estas actrices permiten que la obra nunca se estanque. Así, van quebrando los parlamentos de Rossi e interactuando con Celia, revelándonos nuevos costados de este ícono. Se ve en ellas una mezcla de admiración y respeto, y esto engrandece la figura de la artista. También, le aportan una buena cuota de júbilo a las canciones, replicando las segundas voces agudas que solían acompañar a Gámez y le daban más textura a las composiciones.

Por otra parte, el libro de Emilio Sagi nunca aburre. Sobre todo, explora las penurias amorosas de Celia (con datos relevantes como los rumores que la vinculaban al rey Alfonso XIII), su carácter fuerte, su camino artístico y la repercusión que generó en el público. Un punto interesante es su incursión en un polémico chotis grabado por Celia: “¡Ya hemos pasao!” (en clara respuesta al “¡No pasarán!” de los republicanos de la Guerra Civil). Esta canción sigue generando debate en la web, y Sagi se encarga de ponerle paños fríos a la cuestión y dar una explicación conciliadora.

Finalmente, la música es el corazón de La Celia. El experimentado Jordi López vino desde España para ocuparse de la dirección musical, la música original y los arreglos, y el resultado es óptimo. Con cada canción, se genera un momento particular en la platea, que aplaude con felicidad. Integran el repertorio catorce éxitos de Gámez; además de los ya citados, se escuchan “La luna de España”, “A media luz”, “El beso” y “¿Me voy o no me voy?”, entre otros. Todos ellos reviven gracias a los geniales músicos en vivo: Santiago Rosso (piano), Juan Pablo Togneri (contrabajo) y Natacha Tello (violín).
 Evidentemente, a Celia le sienta bien el Maipo. ¿Quién sabe? A lo mejor estas semanas anda dando vueltas por ahí, observando que su minuciosidad y su entrega dichosa hacia aquel público fiel tuvieron recompensa y su figura logró trascender. Me la imagino viendo el espectáculo y sonriendo… y bailando un pasodoble.



Más información:
De: Santiago Castelo
Dirección general y dramaturgia: Emilio Sagi
Dirección musical, música original y arreglos: Jordi López
Idea y producción artística: Lino Patalano
Fotografías: Gianni Mesticcheli
Prensa: Duche-Zarate – www.duchezarate.com.ar

Teatro: Maipo Kabaret (Esmeralda 449) – Teléfono: 5352-8383
Funciones: hasta el 7 de diciembre (quedan 3 semanas)
Martes a sábados 21 hs. Domingos 19 hs.
Duración: 1 hora y 20 minutos
Precio de las entradas: desde $280 hasta $350
Promoción: 2x1 con tarjeta Club La Nación premium (cupos limitados)
Visa y Visa Débito tarjetas exclusivas
*En mayo de 2015 este espectáculo se representará en un teatro de Madrid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario